Margarita Barrientos: vivir para compartir

Visitamos el comedor Los Piletones y charlamos con su fundadora. Retrato de una mujer que lucha con la adversidad y siembra esperanza.

 
Margarita Barrientos: vivir para compartir

Cuando alguien llega al comedor Los Piletones encuentra las puertas abiertas, varias personas trabajando con esmero (la mayoría mujeres) y a Margarita Barrientos que te recibe con una sonrisa. “Hoy viene el veterinario” me explica, “por eso hay bastante revuelo”.

Mate de por medio comienza la charla con esta mujer que nació en Añatuya, Santiago del Estero, que perdió a su mamá de muy pequeña y sufrió el abandono de su padre, que fue criada por sus hermanos y llegó con 11 años a Buenos Aires.

Años más tarde conoció a Isidro Antúnez, su compañero de toda la vida, con quien formó una familia que cuenta con doce hijos, nueve de ellos biológicos y tres adoptivos, a los que luego se sumaron los nietos.

 “Comenzamos en el año ’96 dándoles de comer a 15 niños y abuelos. Mi esposo era cartonero, con lo que él juntaba más mi pensión por ser madre de más de siete hijos nos arreglamos para poner todos los días algo en la mesa. Yo no quería que los chicos tuvieran que salir a cirujear”. Recuerda como en esos primeros tiempos su habitación se convertía en un improvisado comedor “sacábamos los colchones y hacíamos lugar”.

Dado que se sumaban más personas a la mesa, Margarita y su familia tuvieron que ingeniárselas para conseguir más comida “Los fines de semana con mi esposo y mis hijos más grandes íbamos al Mercado Central a juntar lo que se podía”, a pesar del esfuerzo la situación no era fácil “Un día no teníamos mas nada para comer, me acuerdo que entré a la pieza donde estaban los chicos mirando la tele – era una tele chiquita – y les dije que me la tenía que llevar para venderla porque no teníamos nada. Mi hijo Walter desenchufó el televisor y me lo dio ‘tomá mamá, vendélo’, y eso hice”.

En aquellos años el asentamiento no contaba con ningún servicio, salvo la precaria  instalación eléctrica; caminaban varias cuadras para conseguir agua. Como había unos pozos cerca del lugar, Margarita llamó Los Piletones al comedor, nombre que terminó por designar al barrio en que se transformó el asentamiento. “hacíamos mucho con poco” recuerda emocionada “fue una época difícil pero muy hermosa”.

Impulsada por la necesidad de conseguir ayuda, Margarita comenzó a golpear puertas. Llegó hasta la sede de Cáritas Argentina, donde la recibió Juana Ceballos, entonces presidente de la institución “Juanita sacó de su cartera $200 y me los dio. Con eso me fui directamente al Mercado Central y compré un montón de cosas y hasta pude pagar un flete para traerlas”. Se le nota la gratitud en la mirada “Juanita se interesaba por la gente, vino varias veces, ella lo mandó a Juan Carr”. Su relato continúa una mañana en la que saliendo de su casa se encontró con un hombre que no era del barrio y la preguntó si conocía a una mujer que tenía un comedor “Soy yo” contestó, era “Juancito Carr” que venía a presentarse y ver cómo podía ayudar. El fundador de Red Solidaria fue quien la conectó con los medios de comunicación, le hicieron distintos reportajes, apareció en el programa Corazones Solidarios de Juan Alberto Badía y de a poco el aporte de distintas personas y organizaciones fueron apareciendo. Margarita recuerda, entre otros, a Patricia Miccio “ella también venía a ayudar”.

Actualmente la Fundación Margarita Barrientos cuenta con un comedor que le da desayuno, almuerzo y cena a 1500 personas, niños y ancianos, una guardería a la que asisten 110 chicos, un centro de salud donde profesionales de la UAI atienden las especialidades de ginecología, pediatría y clínica médica, y especialistas de la Universidad Kennedy brindan atención odontológica. También funciona una panadería, una biblioteca, una sala de computación y  el hogar de día para los abuelos. Todo esto se sostiene con el aporte de muchos particulares, algunas instituciones y un subsidio del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando le pregunto si hay algún otro proyecto en puerta, me responde “estamos por inaugurar unos talleres de carpintería, costura y peluquería, faltan que conecten la luz y para mayo, calculo, arrancan”.

Mientras charlamos Margarita sigue atenta el movimiento de la gente que la rodea, se hace tiempo para hacerle un mimo a su nieta y preguntar a Miriam cómo está la perrita que su hija menor encontró hace unos días. Miriam es una de las treinta colaboradoras que todos los días comienzan su labor a las 6,45 para poner el desayuno en las mesas del comedor y realizar las diferentes tareas que mantienen a la Fundación en marcha. “Todas las mujeres que trabajan acá son un ejemplo” señala Margarita, “trabajan como si se les pagara”.

Tengo curiosidad por saber qué siente una persona que es reconocida como un ejemplo solidario: ¿se le subirán los humos? ¿se siente incómoda con la exposición pública?. “Yo doy gracias a Dios por todo. Es una alegría que te reconozcan pero no cambia nada, sigo acá haciendo lo mismo”, me responde y en seguida recuerda una anécdota: “Cuando estaba nominada como mujer del año – en el ’99- pensé que no iba a ganar, esa noche había muchas mujeres famosas (Valeria Mazza y Mirtha Legrand, entre otras). Cuando salimos ya era tarde y caminamos varias cuadras para tomar el colectivo. Isidro me dijo ‘tengo unos pesitos, vamos a celebrar’ y nos metimos en un tenedor libre. El mozo me vió con el premio en la mano y salió a recibirnos emocionado ‘La estuvimos viendo por televisión’ me dijo, ‘pasen y coman lo que quieran porque yo los invito’. Las otras personas que estaban en el lugar me aplaudieron, fue algo muy lindo aunque me daba vergüenza porque había otro señor que también quería pagar”.

No todas son sonrisas en la vida de Margarita. Como todos, ella tiene sus problemas. Varias complicaciones en su salud la tienen a mal traer, especialmente la diabetes. Además uno de sus hijos lucha por abandonar la adicción a las drogas. “Yo lo acompaño mucho, se sufre mucho, creo que es muy difícil salir de eso sin ayuda”. En los barrios humildes de la ciudad la droga es una realidad omnipresente, muchos chicos y jóvenes están atrapados en sus redes. “Acá es muy fácil conseguirla, vas al quiosco a comprar cigarrillos y te preguntan ‘¿de cuál querés?’”. Esta realidad impulsó a Margarita a contactarse con fundaciones que trabajan para la rehabilitación de los jóvenes, “en particular estamos trabajando con Viaje de Vuelta, donde hay 98 chicos en tratamiento”.

Le pregunto si no está cansada, si no tiene ganas de dejar la responsabilidad en otras manos, “mi familia me acompaña mucho, especialmente mis hijas más grandes que tienen un poco más de tiempo disponible. Además todas las mañanas pienso en los chicos y los abuelos que están esperando un plato de comida y eso me ayuda, me da fuerza para seguir”. Seguir no es fácil, las cosas no siempre salen cómo se espera, “me da mucha bronca cuando no alcanza la comida” me confiesa.

La charla y el mate van llegando al final, tengo tiempo de preguntarle a Margarita si es una mujer de fe, “Sí, soy muy creyente, creo que Dios siempre me acompaña” me dice, “Dios me concedió muchas cosas, pero creo que lo mejor que me ha dado es la posibilidad de criar a otros hijos. Adoptar fue para mi la mayor alegría”.

Llegó el mediodía, el comedor se prepara para el almuerzo y yo me despido para no estorbar. Los chicos me regalan sus sonrisas, esas mismas que son la mejor motivación para Margarita y todas las personas que día a día colaboran con la Fundación. Al salir, una frase pintada en la pared sintetiza el espíritu esta obra: “Por un futuro con amor”.

M. N. © Yo Creo

 
 
 
 
  • Irma
    Hola señora Barrientos un gusto en saludaría, magnifica labor la suya!! Que Dios la bendiga y pronto voy. Ponerme en contacto con Ud. Un fuerte abrazo Irma Ester Cañete Insaurralde. Tenerife. Islas Canarias. España
  • romina
    pedir la direccion nuevo mando cartas a plumerillo y me la debulve el correo
  • Lucia
    SRA MARGARITA BARRIENTOS:::: QUISIERA OFRECERLE A UD. UNA MESA ,CON 6 SILLAS PARA SU HOGAR , POR SUPUESTO USADOS PERO ,ESTA EN BUENAS CONDICIONES,LA MESA ES DE 1.30 X 0.85 DE PINO.....CUALQUIER INFORMACION LLAMAR A MI T.E ....4 613-5627...DESDE YA ESTOY A SU DISPOSICION...LO UNICO QUE NO DISPONGO DE FLETE!!!!!ATTE SRA LUCIA
  • adriana
    hola gran señora tenemos una gran admiracion hacia usted ,mi marido Nelson y yo ,quisieramos saver si podriamos conocerla personalmente ,ya que tenemos un almacen y quisieramos colabor ,con usted ,nos gustaria mucho visitar el lugar, y conocerla.nosotros somos de lomas del mirador partido de la matanza ,le pedimos por favor que conteste este imail ,muchas gracias ,y bendiciones para usted.
  • NOMBRE javier
    DESCRIPCION Buenas Tardes sra, barrientos dispongo de un dinero que he prometido en darlo en una causa justa, como la de uds.no es mucho 2850$ pero no quiero simplemente darselo y querarme realizado como una buena persona que hizo un bien y nada mas, quisiera colaborar con ud, y disponer de ese dinero y comprarle algo que le haga falta y llevarselo yo mismo y tratar en persona agradecerle todo lo que hace por nuestra gente que esta con muchas dificultades,Espero que se comuniquen via mail para ponerme a su disposicion, desde ya muchas gracias
  • ariel barauna
    buenas tardes Sra Barrientos siempre he admirado su labor SOCIAL desinteresada y fuera de toda banderia politica. siempre me la puso como ejemplo una vieja conocida suya, la Sra BEBA CELENDEZ DE SOLDATI hoy ante un logro personal importante prometi en la IGLESIA QUE DE LOGRARLO DONARIA MI RECAUDACION DEL PRIMER DIA DE TRABAJO A SU COMEDOR SOCIAL ANUNQUE NO ES MUCHO Y NO LO PUEDA HACER PERIODICAMENTE ME SERIA MUY GRATO HACERCELO LLEGAR SERIA TAN AMABLE DE PASAR LOS DATOS DE ALGUNA CUENTA PARA REALIZAR EL DEPOSITO QUE dios la bendiga y llene de salud y vitalidad

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