No puede mover los brazos ni las piernas, y salió abanderada

Candela tiene 12 años y sufre un raro mal genético. Terminó con un promedio de 9,63.

 
No puede mover los brazos ni las piernas, y salió abanderada

Candela apoya su mentón sobre el mouse y lo desliza con destreza para jugar al pool en la computadora. Tiene 12 años y, por una enfermedad genética, no puede mover los brazos ni las piernas. Pero sus ganas pueden más: en la escuela escribe, dibuja, hace cuentas y juega en ronda a tirar la pelota. Y por sus notas sobresalientes, ya le comunicaron que será la próxima abanderada: su promedio es de 9,63 .


Candela vive con sus padres y tres hermanos en un paraje productivo de Tupungato, a 90 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Su pueblo se llama Agua Amarga. La casa familiar es pequeña pero el patio, enorme: está rodeada por varias hectáreas de viñedos y frutales; y en el fondo, sobresale el imponente cordón del Plata con sus montañas de cimas nevadas.


Las clases terminan el viernes, pero casi no hay movimiento en la escuela Rudencindo Alvarado de Tunuyán. Allí habrá festejo el miércoles 19 cuando Candela reciba la bandera. “Ya están acondicionando un estandarte para que la pueda portar en su silla de ruedas”, cuenta Elizabeth, su mamá, una luchadora incansable que fue la primera en saber que su hija era el mejor promedio de sexto grado. “Nos dijeron que era un curso con buenas notas, pero que la mejor era Candela”, dice, como aclarando que no hubo favoritismo.


La nena nació con un síndrome llamado artrogriposis múltiple congénita, una patología que le afecta las articulaciones y le impide extender los brazos y las piernas. Desde que empezó jardín aprendió a dibujar sosteniendo el lápiz entre sus dientes. Ahora maneja el tenedor y el cuchillo para comer, puede dar vuelta las hojas de las carpetas y abre y cierra el celular. Todo con su boca. Candela escucha atenta el relato de su mamá y le pide un cuaderno para mostrar cómo utiliza el lápiz con la boca. Escribe con letra cursiva los nombres de sus amigas del colegio: Camila, Milagros, Brisa, Yanina, y Ludmila. Las mismas que le escriben: “sos re buena”, “te quiero” y “amigas por siempre”, entre tantas frases y dibujos de corazones que llenan sus carpetas.


Fanática de Boca como su papá, Candela quiere conocer a Martín Palermo, que ahora entrena a Godoy Cruz. “Me gustaría ir a la cancha con todos mis compañeros y abrazarlo”, dice con una sonrisa.


Su segundo nombre es Huilén, que en mapuche significa primavera. Cuenta que le puso Justin a su perro, como el cantante Justin Bieber. Y dice que como le gustan los animales, “especialmente los caballos”, quiere ser veterinaria. Antes deberá resolver dónde hace la secundaria porque su escuela sólo cubre el primer ciclo escolar.


Cuando la semana pasada su mamá la despertó para contarle que sería abanderada, Candela se emocionó: “Lo había soñado, pero no creía que iba a conseguirlo”, asegura. Su materia preferida es Ciencias Naturales, pero ahora que terminan las clases, está ansiosa por volver a la pileta en el gimnasio municipal. “Puede flotar y nadar mejor que todos nosotros”, dice, orgullosa, su mamá.


(Fuente: Clarín)


 
 
  • Parenqueyomebajoaquí
    ¡Todos estamos orgullosos de ti Candela! Volarás libre por toda la Creación y el Amor siempre te acompañará. ¡Qué pequeño me siento frente a una persona taaaan grande! Muchos besos y abrazos desde España.

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