Solidaridad con inventiva

Existe un grupo de científicos e investigadores argentinos que, apoyados por diferentes entidades o fundaciones, aplican sus conocimientos para mejorar la calidad de vida de los más vulnerables.

 
Solidaridad con inventiva

Día a día, en muestro país se inventa la solidaridad: Un yogur que aumenta las defensas naturales de los niños, empresas nacionales que se unen en busca de formar el primer barrio energéticamente eficiente del país, juegos interactivos diseñados por adolescentes que permiten integrar a personas discapacitadas. ¿El fin? Crear productos nacionales que mejoren la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables.

En la provincia de San Miguel de Tucumán, Adrián Pasteri todos los días enciende y apaga el ventilador de techo y el televisor, cambia de canal, hace llamadas por teléfono y mueve la cama ortopédica a través de su voz. "Se abre el programa de la computadora y voy dictando las órdenes que quiero que se ejecuten", comenta Pasteri.

Hace 11 años que está en cama tras sufrir un accidente que lo dejó cuadripléjico. En 2006 a través del boca a boca conoció el Centro Argentino de Medios Alternativos de Comunicación (Camac), asociación civil que fomenta, investiga y diseña nuevas tecnologías para personas con discapacidad.

"El Programa de Vida Independiente Red Local Hogareña (Redlhog) admite que una casa o un ambiente de ella puedan ser manejados como en el caso de Adrián a través de la voz o por otros medios, es decir, el sistema es adaptable a la posibilidad física que tenga la persona", explica Luis Campos, inventor y presidente del Camac.

Hoy, Adrián, a sus 31 años, cuenta que la llegada de Campos marcó un antes y un después en su vida. "Él dice Danos un movimiento voluntario y te comunicaremos con el mundo. Conmigo fue así, me conectó nuevamente. El sistema ayuda muchísimo en cosas tan básicas y cotidianas como encender una luz", explica Pasteri.

En la misma provincia, un grupo de investigadores del Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela), dependiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), desarrolló Yogurito Escolar. "Es un alimento probiótico que aumenta las defensas naturales de los niños, disminuyendo así la probabilidad de contraer enfermedades respiratorias y gastrointestinales", expresa María Pía Taranto, miembro del grupo Cerela.

Todo surgió en 2003 tras los casos de desnutrición infantil que tenía la provincia de Tucumán. "Teníamos que desarrollar un producto que mejorara la salud y nutrición de los niños, sencillo de producir y de bajo costo -recuerda Taranto-. Luego, el gobierno local decidió sustituir el copón de leche en las escuelas públicas primarias de bajos recursos por el yogur".

Un nuevo desafío tuvieron que afrontar en 2010: la cadena de frío dificultaba la distribución del producto. "Entonces produjimos la bacteria probiótica en polvo para incorporarla a la leche chocolatada o en el jugo", comenta la investigadora de Cerela. Y agrega: "En la actualidad, 200 mil niños de la provincia de Tucumán reciben el producto en sus dos versiones y está previsto que varias provincias como Santiago del Estero, San Juan, Formosa y Chaco lo incorporen este año".


Fuente: La Nación.


 
 

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