Un "ángel de la guarda" se fue al cielo

Murió Elisabeth Eidenbenz, la enfermera evangélica que fundó la Maternidad de Elna y salvó la vida de cientos de niños y mujeres.

 
Un "ángel de la guarda" se fue al cielo

Elisabeth Eidenbenz, enfermera y profesora de fe evangélica, falleció en Zurich el pasado jueves 23 de mayo a los 97 años.  En 1939 fundó la Maternidad de Elna, donde salvó las vidas de 597 hijos de refugiados españoles de la Guerra Civil (se encontraban en el campo de refugiados de Argeles) y a, aproximadamente, 200 judíos que huían del nazismo. Si añadimos a sus madres, unas 1200 personas.



Eidenbenz trabajó como maestra en diferentes colegios de Suiza y Dinamarca hasta que decidió integrarse en la  Asociación de Ayuda a los Niños de la Guerra . Llegó a España en 1937, en plena Guerra Civil, con una delegación suiza de ayuda humanitaria y material. Tras la derrota republicana, cientos de miles de españoles huyeron cruzando los Pirineos. Cuando llegaban a Francia, eran llevados a campos de concentración como el de Argeles. Lugares sin condiciones sanitarias, construidos en la playa, donde no había lugar para refugiarse.



Elisabeth se dio cuenta de que las mujeres embarazadas y los bebés se encontraban en grave peligro debido a las condiciones en las que vivían durante el embarazo y el parto. En los campos de concentración donde Elisabeth desempeñaba su labor humanitaria, había una mortalidad infantil muy alta. A las mujeres, cuando tenían que dar a luz, se las llevaban a parir a unas caballerizas de Perpiñán.



Contra esta adversidad, se sublevó la "señorita Elisabeth", como empezaron a llamarla las madres, por ello decidió construir una maternidad en un palacete abandonado de la localidad cercana de Elna.



Al principio, la maternidad se mantuvo gracias a donaciones voluntarias que recibía de diferentes lugares de Europa, pero  tras el comienzo de la II Guerra Mundial, los fondos disminuyeron y comenzaron a llegar refugiados de Francia y otros países. Principalmente eran mujeres judías que huían de la ocupación nazi.  Por ello, la maternidad se vio obligada a asociarse con la Cruz Roja y acatar la política de ésta sobre neutralidad. Esto le impedía acoger refugiados políticos, sobre todo judíos, por ello se decidió falsear la identidad de gran parte de ellos con el fin de burlar estas leyes. Fueron muy hostigados por la Gestapo, llegando a ser detenida Elizabeth en una ocasión.



AMBIENTE ENTRAÑABLE

Las mujeres que lo vivieron recuerdan el buen ambiente del centro y destacan el estilo tan personal de Elisabeth, quien, “sin interferir con las ideas personales, políticas o religiosas, y manteniéndose fiel al reglamento interno a favor de la neutralidad, consideraba un elemento fundamental el realizar celebraciones de aniversarios, navidad, reyes…, e involucrar al personal  y a las madres. Consideraba muy importante el aspecto emotivo”, recuerda Remei, una de sus colaboradoras. “Todo aquello era digno de reinas, y nosotras no teníamos nada para ofrecer a cambio” testimonia la catalana Joana Pasqual, quien se quedó a trabajar allí, al lado de Elisabeth.



RECONOCIMIENTO TARDÍO

El reconocimiento por su extraordinaria solidaridad no le llegó hasta hace aproximadamente diez años.  Retirada en la población de Rekawinkel, a 30 km de Viena, empezó a recibir homenajes a partir de 2002. Entre ellos la Creu de Sant Jordi del gobierno catalán en 2006, la Legión de Honor del gobierno francés, la Medalla de los Justos entre las Naciones de Israel o la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social del gobierno español.



En el año 2002 se estrenó la película de Frédéric Goldbronn “La Maternité d'Elne” . Su nombre figura inscrito en mármol en el Muro de Honor del Museo Yad Vashem.



También se han publicado libros biográficos como "La Maternidad de Elna" o  "Elisabeth Eidenbenz, más allá de la Maternidad de Elna", ambos de la editorial Ara Llibres.

 
 
 

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