Una mujer modelo de compromiso social y político

Hildegarda Burjan es la primera diputada elegida democráticamente declarada Beata. Su lucha por la dignidad de la mujer en el Parlamento austríaco, su obra como fundadora y su testimonio como madre de familia.

 
Una mujer modelo de compromiso social y político

Hildegarda nació en el seno de una familia judía no practicante. Joven inquieta, sus estudios despertaron en ella la pregunta acerca de Dios, pero su búsqueda, aunque apasionada, se limitaba al plano intelectual. Se dedicó a la política y se unió en matrimonio con un ingeniero húngaro también judío, Alexander Burjan.


En 1909 Hildegarda enfermó debido a un serio problema en el riñón que estuvo a punto de llevarla a la muerte. En el hospital, las monjas comenzaron a rezar por su débil salud y mejoró. Ellaa atribuyó la cura a un milagro, así es como conoció a Dios, y durante su convalecencia en el hospital, al observar la labor social que desarrollaban las monjas en el hospital, pidió ser bautizada.

Más tarde, quedó embarazada y los médicos le sugirieron que abortara el bebé debido a sus problemas renales. Hildergarda consideró esa sugerencia como inaceptable y arriesgó su vida por dar a luz al bebe, quien nació en perfecto estado.

En 1912 fundó la Asociación de trabajadoras cristianas a domicilio. Agrupadas a modo de cooperativa, las mujeres conseguían mejores condiciones laborales, formación y protección en caso de embarazo o enfermedad. Pero, sobre todo, crecían en autoestima: «Con dinero y pequeñeces no se ayuda a una persona -explicó-. Se le debe volver a poner en pie y darle la convicción de ser alguien y poder hacer un servicio a los demás». 

Fue la primera mujer en ser miembro del Consejo Municipal de la ciudad de Viena en 1918 por el Partido Socialcristiano y en 1919 diputada por el mismo partido en el Consejo Nacional de Austria. En el Parlamento promovió medidas de protección para madres y lactantes; impulsó la educación femenina y combatió la discriminación de la mujer. Supo forjar consensos. «El trabajo social significa superar las divisiones que surgen en la sociedad con amor cristiano y, con corazón compasivo, intentar tender puentes», decía.

En 1920, apenas dos años después, Hildegarda puso fin a su carrera política. La excusa fue su mala salud, pero el problema real era el antisemitismo, cada vez más extendido incluso dentro de su propio partido. Lejos del desaliento, decidió fundar ese mismo año la Sociedad Caritas Socialis, constituida por mujeres dedicadas a la asistencia de personas convalecientes, enfermos y dementes. «¿Es posible ser a la vez Marta y María? Seguro que sí, y éste es el gran ideal que queremos lograr», afirmó. «No perder de vista la presencia de Dios a causa de ninguna actividad con los hombres: ése debe ser nuestro objetivo».

Además, fundó hogares para madres solteras, jóvenes y mujeres sin hogar, y diversas agencias de distribución de comida caliente para los pobres.

Hildegarda murió en el año 1933, a los 50 años de edad. Su lema era: "Entregada completamente a Dios y completamente a la Humanidad".

Desde el domingo pasado, Hildegarda es la primera mujer política y luchadora social declarada Beata por la Iglesia. 
 
 

COMENTÁ ESTA NOTA

Código de Validación