Unas vacaciones diferentes

Hay otras maneras de recrear el alma durante nuestro tiempo libre. Y muchas personas optan por ella.

 
Unas vacaciones diferentes

Cecilia García Hugony, en lanacion.com, compartió el siguiente relato:


Al llegar las tan ansiadas vacaciones, esas que tanto esperamos todos durante el año. Se pasan volando ,y cuando nos queremos acordar, ya estamos de vuelta, inmersos en la rutina cotidiana. Por eso, como se sienten efímeras, vale la pena preguntarse en qué invertimos nuestras vacaciones. ¿Son unos días para desconectarnos del resto de los mortales y dedicarnos a descansar y no pensar en nada? ¿O también puede ser un tiempo para dedicarlo a los demás?


Si bien la mayoría de los argentinos busca aprovechar el verano para relajarse, divertirse y recargar energías, también existen otras personas que ven las vacaciones como una oportunidad para compartir con otros: visitar una comunidad aborigen de Salta, dar charlas de seguridad higiénica en el norte del país, hacer turismo rural en un pueblito en Santa Fe para colaborar con los pobladores del lugar, llevar a una chica que vive en un hogar de menores a conocer las Cataratas, o a la playa, o a internarse en el Impenetrable del Chaco para ayudar en su trayecto educativo a chicos de bajos recursos...


Todas éstas son algunas de las tareas que estos individuos eligen llevar adelante durante sus vacaciones, con la firme convicción de que vale la pena vivir experiencias diferentes. Muchos de ellos sacrifican viajes familiares o con amigos o vuelven incluso mucho más cansados de lo que partieron, pero felices de sentir ese agotamiento que se mezcla con el placer por ayudar, con la posibilidad de conocer nuevas personas y culturas o con la satisfacción de haber contribuido con el cuidado del medio ambiente.


"A la persona que no lo vive le cuesta entender nuestras ganas de que lleguen las vacaciones para ir al Chaco. Imaginate que mis amigos se van para la costa y yo me meto en el Impenetrable en pleno verano", dice entre sonrisas Federico Azpiroz, de 21 años, a la vez que confiesa que el hecho de que sus amigos lo apoyen en su compromiso social no lo exime de tener que soportar burlas por sus elecciones veraniegas.


Desde 2009 Azpiroz es uno de los voluntarios de la ONG Voy con Vos, que tiene como misión promover proyectos para la mejora de las condiciones de vida de los poblados rurales de Lote 20 y Lote 42, en la localidad de Tres Isletas, en la provincia de Chaco. Esto lo impulsan desde su proyecto de becas secundarias para los adolescentes del lugar -del cual Azpiroz es uno de los responsables- y el Proyecto Haciendo Escuela, para mejorar la infraestructura de los establecimientos educativos y facilitar todos los servicios necesarios para que los chicos puedan estudiar.


A partir de que se sumó a la organización, Azpiroz aprovecha cada fin de semana, feriados y vacaciones para ir a visitar estas comunidades. "El año pasado fui una semana en noviembre, otra en febrero y también en las vacaciones de invierno. Estos últimos fines de semana largos también me fui para allá porque teníamos que relevar cuántos eran los chicos que querían seguir la secundaria el año que viene y explicarles a sus familias en qué consisten las becas", cuenta Azpiroz, que en total calcula que ya viajó alrededor de diez veces a esa localidad chaqueña.


"Me enganché mucho con la gente y, como ya los conozco, siempre quiero volver. Cuando estás allá ves la situación de pobreza y querés hacer lo posible por solucionarla. Lo que buscamos es ver a la persona pobre como a un igual aunque viva en una situación de pobreza rural, en ranchos de barro, sin agua corriente, ni luz eléctrica, ni gas. Desde lo personal uno piensa que va a brindarse, pero es mucho lo que uno recibe cuando está luchando por la educación y la dignidad de los más pobres. Lo lindo es poder considerarlos amigos y ayudarlos sin que me deban nada", señala Azpiroz, que en junio del año que viene se recibe de licenciado en Administración de Empresas en la UCA.


"Dar dignidad y educación a una persona es una herramienta fundamental porque le estoy dando una opción de vida y la posibilidad de elegir otro destino. A veces cuesta hacerles ver a los padres esto, porque cada chico que estudia es un ingreso menos para la casa", relata Azpiroz, que realiza un seguimiento de las becas de los 31 chicos que asisten a la escuela técnica y en febrero próximo tiene pensado escaparse un fin de semana al Chaco.


Azpiroz rescata la gentileza y la atención con la cual las personas lo reciben en las comunidades. "Estos ejemplos de generosidad desde el no tener me hacen valorar más lo que tengo. Te ayuda a ver detrás de los paradigmas y encontrarte con caras y personas detrás de la pobreza", concluye, sin dejar de recrear en su cabeza el momento en que el primer alumno termine el colegio secundario y reciba su diploma. Ese día reconfirmará que invertir en este sueño valió la pena.


Texto: Cecilia García Hugony. Fuente: Lanacion.com.


 

 
 

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