“Crea en mí, Señor, un corazón puro”

Este salmo sobresale entre todos los salmos penitenciales, pues expresa, mejor que ningún otro, la preocupación y los deseos de un pecador arrepentido.

 
“Crea en mí, Señor, un corazón puro”

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;


Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.


2 Lávame más y más de mi maldad,


Y límpiame de mi pecado.


3 Porque yo reconozco mis rebeliones,


Y mi pecado está siempre delante de mí.


4 Contra ti, contra ti solo he pecado,


Y he hecho lo malo delante de tus ojos;


Para que seas reconocido justo en tu palabra,


Y tenido por puro en tu juicio.


5 He aquí, en maldad he sido formado,


Y en pecado me concibió mi madre.


6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,


Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.


7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;


Lávame, y seré más blanco que la nieve.


8 Hazme oír gozo y alegría,


Y se recrearán los huesos que has abatido.


9 Esconde tu rostro de mis pecados,


Y borra todas mis maldades.


10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,


Y renueva un espíritu recto dentro de mí.


11 No me eches de delante de ti,


Y no quites de mí tu santo Espíritu.


12 Vuélveme el gozo de tu salvación,


Y espíritu noble me sustente.


13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,


Y los pecadores se convertirán a ti.


14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;


Cantará mi lengua tu justicia.


15 Señor, abre mis labios,


Y publicará mi boca tu alabanza.


16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;


No quieres holocausto.


17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;


Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.


18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;


Edifica los muros de Jerusalén.


19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,.


El holocausto u ofrenda del todo quemada;


Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.


 
 
  • Xiao Shang
    Gracias al Espíritu Santo tenemos la gracia de sentir remordimiento y deseo de purificación. Que María Santísima se digne hacernos esclavos de Cristo

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