Una antigua plegaria que recuerda la maravilla de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María.
En la Edad Media, las campanas de las Iglesias tocaban al caer la tarde para indicar el fin de la jornada. Entre el pueblo fiel, se extendió la costumbre de rezar tres Avemarías como agradecimiento a Dios por el día vivido. Luego se comenzó a tocar las campanas tambíen por la mañana y al mediodía. Las tres Avemarías se integraron entonces a una plegaria que recordaba el milagro de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María.
Se intercalaron pequeñas frases que recuerdan el anuncio del Ángel y se agregó una oración final que contempla el Misterio de la Encarnación y el Misterio Pascual como momentos de un solo y gran Misterio: el de la Redención.
Así, el "Angelus" se volvió una oración popular, sencilla y profunda, que pone al creyente en la presencia de Dios a lo largo de toda la jornada y lo ayuda a contemplar -junto a María- la maravillosa obra del Señor en la historia. San Antonio de Padua, santa Matilde de Helfta y san Buenaventura son considerados los primeros promotores de esta devoción.
A continuación la reproducimos, podés imprimirla y hacerla tuya. ¡Vivamos junto a María cada momento de nuestro día!
V/. El Angel del Señor anunció a María,
R/. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
(Avemaría)
V/. He aquí la esclava del Señor,
R/. Hágase en mí según Tu palabra
(Avemaría)
V/. Y el Verbo se hizo hombre,
R/. Y habitó entre nosotros.
(Avemaría)
V/. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
OREMOS: Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que habiendo conocido la Encarnación de Cristo por el anuncio del Angel a María, por los méritos de su Pasión y de su Cruz, seamos llevados a la gloria de la Resurrección; por el mismo Cristo Nuestro Señor. Amén.