La cafetera rota

Una pequeña historia y una plegaria para renacer.

 
La cafetera rota

"Una cafetera hermosa estaba puesta en un sitio alto y visible de una casa. La cafetera se sentía a sí misma orgullosa de su lugar y el servicio que prestaba. Una vez la dueña de casa tropezó y eso ocasionó que la cafetera se quebrara, quedó imposibilitada para prestar sus servicios, por supuesto su orgullo se hizo también pedazos. Al ver la dueña de casa lo que había sucedido puso a la cafetera en un rincón y con el tiempo le dio el uso de maceta. Una vez, la otrora vanidosa cafetera cuando regaban la tierra que habían puesto en ella, sintió que algo le recorría el cuerpo, fue una extraña sensación y pudo notar que de su interior estaba brotando una flor. Allí vio su vida transformada..."


Padre:


¡Cúantas veces me he sentido frustrado, inútil, hecho pedazos!


En esos momentos siento que mi vida ya no tiene sentido, que aquello en lo que me sostenía ya no me brinda seguridad. Mis proyectos, mis triunfos, mi orgullo... todos me fueron arrebatados de la noche a la mañana.


Y es que no me sostenía en Vos, la Piedra Firme que no pasa, prefería aferrarme a mi vanidad y hecer de ella un monumento efímero, un ídolo con pies de barro.


Entonces, Señor, la vida me puso a prueba y no pude resistir. Y sentí que nada me quedaba sino lamentarme y recordar las glorias que se habían ido.


Y para Vos... solo el reproche: "¿Por qué no estuviste ahí para salvarme? Me dajaste con las manos vacías. No te importa mi dolor."


No podía comprender la obra de tus manos, el misterio que se esconde tras el aparente fracaso, la purificación que conlleva el dolor y la entrega. 


Ilumíname, Señor, para que en mi vida la Pascua de Cristo se realice plenamente. Que comprenda que el camino de la Cruz es también el camino de la Resurrección. 


Quiero entregarme libremento, como tu Hijo, para Tu gloria y salvación de los demás.


Lléname de Ti, de tu Santo Espíritu, y que Él haga brotar de mi pobre corazón una oración de alabanza, la belleza de una vida transformada, el perfume del Evangelio que inunde a quienes pasen mi lado.


Amén.

 
 
  • MARTIN NICOLAS HERRERO
    Me encantó... Será porque me sentí identificado, ya que estoy resusitando de un momento parecido, como si hubiera estado patinando en el barro sin abanzar... Gracias

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