Meditación de los Misterios del Santo Rosario. El tercero de los misterios luminosos.
Lectura Evangélica:
"Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertios y creed en el Evangelio" ( Cf. Mc. 1, 14-15).
Meditación:
Luego de años de preparación silenciosa, de trabajar y orar, de vivir con su Madre, Jesús comienza su misión pública. Él viene a anunciar la llegada del Reino de Dios en su Persona. Lllama a la conversión para una vida nueva, vida en el Espíritu.
Convertios y creed en el Evangelio. La conversión es necesaria para recibir el don de la fe. Supone un movimiento doble. Primero, propósito decidido de alejarse del mal, del pecado y de sus ocasiones favorables. Segundo, orientación decidida hacia Dios, hacer una opción fundamental por Él.
Entonces, estamos en condiciones de recibir a Cristo y a su Evangelio en la Iglesia. El una gracia, un regalo que requiere de nuestra libertad para recibirlo.
María vivió esta dinámica evangélica de manera exquisita. Fue una mujer libre que siempre optó por Dios y rechazó el mal. La Gracia particular que la previno del pecado no la hizo "inmutable", por el contrario, era sencible a todo lo que ofende a Dios y esclaviza a los hombres.