Meditación de los Misterios del Santo Rosario. El cuarto de los misterios gozosos.
Lectura evangélica:
"Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; tomó en brazos al niño y dijo: `Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador.´" (Cf. Lc.2, 22-40)
Meditación:
María realiza su parte en la obra de Dios, sin buscar sobresalir, tampoco esconderse. Ella está donde dede estar cuando es preciso. Y era, según la Ley de Moisés, necesario presentar al primogénito en el Templo de David. Y allí fue.
¿Cómo seguiría la historia? ¿Qué llegaría a ser de este niño? María y José lo ofrecen a Dios, su Padre, con absoluta confianza. No saben qué vendrá, pero saben que vendrá de la mano amorosa del Señor.
María continúa ofreciendo a Cristo para gloria del Padre y salvación de la humanidad. Unidos a Ella en lo que nos toca cada día, nos sumanos a su ofrenda y apredemos de su actitud.
"Oh Madre, guíanos en el camino, que nuestra vida sea una permanente entrega a Dios. Como Tu, le confiamos a nuestros seres queridos al Padre, se los ofrecemos junto a Ti, y esperamos de su infinita misericordia y por tu interseción una bendición abundante."