Meditación de los Misterios del Santo Rosario. El segundo de los misterios gozosos.
Lectura evangélica:
“María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, y saludó a Isabel. Isabel dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! Dichosa tú que has creído.
María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor...” (Cf. Lc. 1, 39-56)
Meditación:
Cuando María aceptó la Palabra de Dios transmitida por el ángel, su primer pensamiento no fue para sí misma sino para su prima. El ángel le había informado que Isabel, mujer entrada en años, estaba embarazada (Lc 1, 36). Ella no dudó y marchó hacia Judea, a más de 120 kilómetros de Nazaret por caminos incómodos.
"Madre de Dios y Madre nuestra, enséñanos a estar siempre listos para dar de nuestro tiempo a quienes lo necesitan, a llevar a Jesucristo a todos los ambientes donde compartimos nuestros días. Que nuestra vida sea -como la tuya- una permanete alabanza al Señor."