Novena a la Inmaculada Concepción (I)

Comienza hoy la novena preparatoria a la fiesta de la Virgen, el próximo 8 de diciembre.

 
Novena a la Inmaculada Concepción (I)

Primer día: "María, nueva Eva"

Oración

"El mismo Espíritu Santo,

que formó a la Virgen María como nueva criatura,

para que de ella naciera Jesucristo,


Tu hijo y Salvador nuestro,

nos purifique y santifique en tu presencia.



Por Jesucristo, nuestro Señor."


Amén.


Lectura bíblica

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: "¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?".

La mujer le respondió: "Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín.

Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: "No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte"».

La serpiente dijo a la mujer: "No, no morirán.

Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal".

Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.


Y el Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.

Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón". (Gn. 3, 1-6. 14-15)


Reflexión

María, Madre de Jesucristo, pertenece a los “humildes y pobres del Señor”, aquella porción del pueblo de Dios que espera su redención.


Ella lleva en sí, como ninguna otra creatura, aquella “gloria de la gracia” a la que el Padre nos  predestinó en su Hijo Único.  Un proyecto de amor y salcación que no puede ser truncado por el pecado.


María permanece así, ante Dios y ante la humanidad entera, como el signo inmutable de la elección por parte de Dios de la que nos habla la carta paulina: “Nos ha elegido en él (Cristo) antes de la creación del mundo (...) eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos” (Ef 1, 4.5).



Esta elección es más fuerte que toda experiencia de mal y de pecado, qes más firme que aquella “enemistad” con la que ha sido marcada la historia de la  humanidad. En esta historia María continúa siendo una señal de esperanza segura.



Oración Conclusiva

"Oh Dios,

que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María

preparaste a tu Hijo una digna morada,

y en previsión de la muerte de tu Hijo

la preservaste de todo pecado,

concédenos por su intercesión

llegar a ti limpios de todas nuestras culpas.



Por nuestro Señor Jesucristo".

Amén

 
 

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