Novena de Navidad (IV)

Continúa la preparación para recibir a Jesús en esta Navidad. Para rezar en familia.

 
Novena de Navidad (IV)

 


Oración para comenzar:

"Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tú Hijo,  tu mayor regalo, para que hecho hombre y hermano nuestro en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salvación. Te damos gracias por  tan inmenso beneficio.


 


En acción de gracias te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo túyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén".


 


Padre Nuestro


 


 


 




Oración para la familia:

"Señor, has de nuestro hogar un sitio de tú amor. Que no haya disputas porque tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque tú nos alientas. Que no haya rencor porque tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en el diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén".


 


 


 




Oración a la Virgen:

"María, Madre de Dios y Madre Nuestra, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que esta fiesta de navidad, que nos reúne alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.

Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén".


 


 


 




Oración a San José:

San José, esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposo y padre intercede por nosotros. Amén".

Padre Nuestro


 


 


 




Meditación del día:


Una cualidad sin la cual el amor no puede subsistir es la sinceridad. No hay amor donde hay mentira. Amar es andar en la verdad, sin máscaras, sin el peso de la hipocresía y con la fuerza de integridad.


Se engaña quien piensa que puede construir una relación genuina en base a la mentira.


Sólo en la verdad somos libres, como lo anunció Jesucristo (Juan 8, 32). Sólo sobre la roca firme de la verdad puede sostenerse una relación en las crisis y los problemas. Con la sinceridad nos ganamos la confianza y con la confianza llegamos al entendimiento y la unidad.

Si la Navidad nos acerca a la verdad es una buena Navidad: es una fiesta en la que acogemos a Jesús como luz verdadera que viene a este mundo (Juan 1, 9). Luz verdadera que nos aleja de las tinieblas del engaño.


Que nuestro amor esté siempre iluminado por la verdad de Cristo, de modo que Él sea la "roca firme" en la que construimos nuestras relaciones.




Oración al niño Dios:

"Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro Padre y que tú, Divino Niño, eres nuestro hermano.

Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es navidad. Amén".

Gloria al Padre


 


 


 




Letanías al Niño Jesús que viene:

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!


 


 


 


Oh Sabiduría del Dios soberano, que a nivel de un niño te has rebajado. Oh Divino infante, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.


 


 


 


- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Niño del pesebre, nuestro Dios y Hermano, tú sabes y entiendes del dolor humano; que cuando suframos dolores y angustias siempre recordemos que nos has salvado.


 


 


 


- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Oh luz de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tú esplendor veamos, Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tús dulces labios.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Rey de las naciones, Emmanuel preclaro de Israel, anhelado pastor del rebaño. Niño que apacientas con suave cayado, ya la oveja arisca ya el cordero manso.


 


 


 


- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Ábranse los cielos y llueva de lo alto el bienhhechor rocío, como riego santo. Ven hermoso niño, ven Dios humanado, luce hermosa estrella, brota flor del campo.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Tú te hiciste Niño en una familia llena de ternura y calor humano. Vivan los hogares aquí congregados el gran compromiso del amor cristiano.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz de desterrado. Vida de mi vida, mi sueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Ven ante mis ojos de ti enamorados, bese ya tús plantas, bese ya tús manos. Postrado en tierra te tiendo los brazos y aún más que mis frases te dice mi llanto.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Has de nuestra patria una gran familia; siembra en nuestro suelo tú amor y tú paz. Danos fe en la vida, danos esperanza y un sincero amor que nos una más.

- Dulce Jesús mío, mi niño adorado. ¡Ven a nuestras almás! ¡Ven no tardes tanto!

Ven salvador nuestro, por quien suspiramos, ven a nuestras almas. ¡Ven no tardes tanto!


 


 


 


Fuente ACI Prensa


 

 
 
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