Santa Lucía, virgen y mártir (286-304)

 

Nació el año 286 en Siracusa, Sicilia, de padres cristianos ilustres y ricos. Muerto su padre, su madre quiso casarla con un noble caballero, pero Lucía había hecho voto de virginidad y por lo tanto rechazó el proyecto. Al mismo tiempo convenció a su madre para distribuir entre los pobres todo el dinero y las alhajas que tenían. Por todo ello Lucía fue sospechosa y acusada de ser cristiana, por lo cual fue conducida ante el juez. Éste, al ver agotados sus intentos para persuadirla de que debía abandonar su religión, ordenó someterla a numerosos tormentos entre otros el de la hoguera. De todos ellos Lucía, prodigiosamente, salió indemne. Finalmente fue decapitada el 13 de diciembre del año 304. Respondiendo al significado de su nombre ("la que conduce a la luz") se la invoca como abogada y protectora de la vista.          


 
 

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